Descubre la ciudadela inca oculta entre los abismos del cañón del Apurímac. Una de las rutas de senderismo más desafiantes, místicas y puras que quedan en el mundo.
Ubicada de forma dramática en una cresta montañosa a 3,033 metros sobre el nivel del mar, Choquequirao (cuyo nombre en quechua significa "Cuna de Oro") es un majestuoso complejo arqueológico inca que comparte una asombrosa similitud en diseño, estructura, distribución y entorno geográfico con Machu Picchu.
Sin embargo, a diferencia de su famosa hermana, a Choquequirao no se puede llegar en tren, autobús ni coche. La única forma de pisar sus plazas de piedra es superando una de las caminatas de alta montaña más exigentes y remotas del Perú. Esto ha protegido al sitio del turismo masivo: mientras Machu Picchu recibe miles de visitantes al día, Choquequirao es explorada por apenas una veintena de aventureros diarios, ofreciendo una experiencia mística de aislamiento y descubrimiento absoluto. Actualmente, solo el 30% del complejo ha sido excavado y liberado de la densa vegetación de la ceja de selva.
Históricamente, Choquequirao cumplió un rol mucho más militar y político que Machu Picchu. Los arqueólogos sugieren que fue construida durante el gobierno del Inca Pachacútec y expandida por su hijo, Túpac Inca Yupanqui, para funcionar como un punto de control estratégico entre la capital imperial del Cusco y las tribus de la Amazonía.
Su verdadero protagonismo histórico llegó tras la invasión española. Cuando Manco Inca se rebeló y fundó el reino rebelde de Vilcabamba en 1536, Choquequirao se convirtió en uno de los últimos refugios de la resistencia inca. Desde estas fortalezas ocultas entre la niebla y los abismos, los últimos soberanos del Tahuantinsuyo resistieron los ataques de los conquistadores durante casi 40 años, hasta la captura y ejecución del último inca, Túpac Amaru I, en 1572.
El complejo arquitectónico de Choquequirao es colosal e incluye terrazas agrícolas, templos ceremoniales, canales de agua purísima, residencias reales para la élite y una inmensa plaza central superior. Sin embargo, su sello de identidad artística más famoso a nivel mundial son las Terrazas de las Llamas.
Se trata de un conjunto de 24 andenes agrícolas empinados donde los arquitectos incas utilizaron una técnica de mosaico única: incrustaron bloques de cuarzo blanco pulido sobre los muros de piedra oscura para dibujar las siluetas de 33 llamas a tamaño real marchando en dirección al sol, acompañadas por la figura de un pastor inca. Este tipo de decoración geométrica y figurativa en andenerías no existe en ninguna otra parte del Imperio Inca.
La ruta clásica para visitar la ciudadela requiere de un itinerario estándar de 4 días y 3 noches (ida y vuelta), partiendo en transporte terrestre desde Cusco hacia el pequeño pueblo de Cachora (provincia de Abancay), el punto inicial del sendero peatonal.
El trekking a Choquequirao goza de una reputación respetable entre los senderistas del mundo debido a un factor geográfico despiadado: el efecto "sube y baja" del cañón del Apurímac.
A diferencia del Camino Inca o Salkantay, donde asciendes de forma gradual hacia un paso alto y luego desciendes de manera definitiva, en Choquequirao estás obligado a bajar un cañón profundo para luego subir una montaña vertical idéntica, y repetir exactamente el mismo proceso de regreso. Las pendientes tienen inclinaciones que desafían el equilibrio, el terreno es seco y pedregoso, y el calor del fondo del cañón del Apurímac durante el mediodía puede ser sofocante, exigiendo una resistencia muscular y mental extraordinaria.
A diferencia del Camino Inca Clásico, las leyes actuales de turismo de la región sí permiten visitar Choquequirao de forma totalmente independiente (estilo mochilero). El sendero está muy bien marcado y no hay riesgo de perderse. En los puntos de campamento oficiales (administrados por familias locales o el Estado), encontrarás baños básicos, duchas de agua fría y la posibilidad de comprar agua embotellada y comidas sencillas.
Sin embargo, debido a la extrema dureza del ascenso del segundo día, es altamente recomendable contratar una agencia formal o alquilar los servicios de un arriero local con mulas en Cachora al iniciar la ruta. Permitir que una mula cargue tus carpas, bolsas de dormir y alimentos pesados te dejará con una mochila ligera de día, salvando tus rodillas y tu espalda para que puedas disfrutar verdaderamente de los paisajes del cañón.
El clima en el cañón del Apurímac está fuertemente marcado por la altitud y las estaciones andinas:
El misticismo y la paz de Choquequirao se encuentran en una cuenta regresiva histórica. El gobierno peruano viene impulsando la licitación y ejecución de un ambicioso proyecto de teleférico que cruzará el cañón del Apurímac uniendo los departamentos de Apurímac y Cusco.
Este sistema de transporte aéreo promete reducir el viaje de dos días de caminata extenuante a un cómodo trayecto en cabina de apenas 15 o 20 minutos. Esto abrirá las puertas de la "Cuna de Oro" al turismo masivo regular de todas las edades. Por ello, la comunidad internacional de senderistas coincide en que este es el momento histórico ideal para visitarla a pie, antes de que las pasarelas de piedra se llenen de las multitudes y el comercio que hoy caracterizan a otros destinos del mundo.
Dada la geografía hostil y aislada del cañón, tu mochila de viaje debe ser inteligente y ultraeficiente:








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